LAS COMPETENCIAS Y LOS APRENDIZAJES EN UN MUNDO GLOBALIZADO

¿Qué competencias son necesarias en el mundo de hoy? ¿Qué procesos de aprendizaje permiten el desarrollo de estas competencias? ¿Cómo se evalúan estos aprendizajes? ¿Cómo se pueden detectar y potenciar los talentos de cada uno?

A pesar de que el debate sobre qué deben aprender hoy en día los niños y niñas en la escuela está abierto, no parece que deba ser lo mismo que lo que aprendimos los que hoy somos adultos. El consenso, en este sentido, es cada vez  más amplio. Aparentemente, nuestros sistemas educativos, configurados todavía en sus rasgos fundamentales para dar respuesta a la economía industrial, están encontrando muchas dificultades para aportar el valor que les exige la sociedad de hoy día en una economía global basada en el conocimiento. Actualmente tenemos toda la información al alcance y no parece razonable malgastar energías en almacenarla en la memoria, cuando lo que se ha convertido en crítico es cómo discernir y qué hacer con la gran cantidad de información disponible. En este escenario, adquieren importancia los saberes necesarios para encontrar la información, comprenderla y analizarla críticamente. Toma especial relevancia la capacidad de recombinar esta información y de utilizarla de manera creativa. Ganan valor las habilidades a la hora de comunicarse y colaborar para poder responder de manera innovadora y sostenible a los desafíos que nos plantea un mundo tan cambiante como el nuestro, en una coyuntura tan compleja como la actual.

 

Esta mirada sobre los aprendizajes no es banal, ni solo plantea un cambio de enunciados en el currículum. No sabemos todavía demasiado bien cómo tendrá que ser la escuela del futuro, pero imaginarla de nuevo parece cada vez más prioritario para que, repensando las metodologías de enseñanza y aprendizaje, la organización escolar, las estrategias de evaluación y la colaboración con el entorno, los centros educativos puedan ser capaces de ofrecer las competencias que el siglo XXI exige a los ciudadanos. Tenemos escuelas e institutos que ya están ensayando respuestas a estas y otras preguntas, pero el reto no parece que pueda quedar resuelto con un proceso de reforma. La innovación que hay que cubrir plantea una transformación de mayor profundidad en el sistema educativo y, en último término, en la dinámica de la vida cuotidiana de cada escuela.

 

De acuerdo a Yong Zhao, presidente y decano adjunto de la Facultad de Educación de la Universidad de Oregón, todos los ciudadanos deben desarrollar las habilidades que les permitan vivir en culturas diferentes. Es por ello, que las personas deben poseer: Competencia Global, Creatividad y Espíritu Emprendedor.

 

Competencia global

“En un mundo superpoblado y globalizado, todos los ciudadanos deben desarrollar la perspectiva, la actitud, las habilidades y el conocimiento que les permitan vivir y trabajar con éxito en culturas diferentes, interactuar armónica y productivamente con gentes de distintas tradiciones culturales, y cargar con la responsabilidad moral de proteger el único planeta que tenemos para las generaciones futuras. Con la “muerte de la distancia” provocada por los avances tecnológicos y los cambios políticos, las fronteras geográficas y las instituciones políticas ya no separan a las sociedades. Todas las sociedades e individuos se han hecho interpendientes y se han interconectado. De ahí que sea de la máxima importancia que los futuros ciudadanos piensen globalmente y posean la inteligencia cultural, así como la competencia lingüística, para trabajar a caballo de las culturas.”, indicó, Yong Zhao.

 

Creatividad

“Cuando la tecnología se hace cada vez más sofisticada y desempeña tareas cada vez más complejas pero rutinarias, y cuando una economía interconectada globalmente hace posible que tareas rutinarias se puedan subcontratar a lugares donde la gente es capaz de hacer el trabajo a un coste inferior, las naciones desarrolladas deberán centrarse en la creatividad de los individuos. Tradicionalmente a las escuelas no se les ha encomendado la labor de cultivar intencional y sistemáticamente la creatividad, pero hoy tenemos que centrarnos en desarrollar la creatividad en todos los ciudadanos, con el fin de conseguir productos, servicios y soluciones innovadores para satisfacer las necesidades de una sociedad cambiada”, sostuvo, Yong Zhao.

 

El espíritu emprendedor

“La educación tradicional ha buscado preparar a buenos empleados, dotar a la gente del conocimiento y las habilidades necesarios para satisfacer las demandas de los trabajos existentes, y ayudar a las personas a encontrar trabajo. Pero los rápidos cambios actuales en la sociedad constituyen un desafío a la mentalidad de empleado. En lugar de encontrar trabajo o de desempeñar los trabajos existentes, necesitaremos individuos que creen trabajos, que alcancen soluciones y que inventen carreras, puesto que los trabajos actuales son inestables ante los cambios masivos. Los emprendedores no deben ser quienes inicien los negocios. Pueden ser emprendedores sociales que trabajen para resolver problemas sociales como la injusticia social o la pobreza, o bien para proteger el medio ambiente. Cuando alguien trabaja activamente para identificar y solucionar problemas, sin esperar que lo haga otro, esta persona tiene espíritu emprendedor”, afirmó, Yong Zhao.

 

FUENTE: Portal de Educación y Debate, Las 3 cosas que he aprendido.  http://les3coses.debats.cat/es/temas

 

Yong Zhao, presidente y decano adjunto de la Facultad de Educación de la Universidad de Oregón, USA.
Yong Zhao, presidente y decano adjunto de la Facultad de Educación de la Universidad de Oregón, USA.

 

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