PROFESOR PASCALINO SE CAPACITA EN «PREVENCIÓN DEL CONSUMO DE ALCOHOL Y OTRAS DROGAS EN ESTABLECIMIENTOS EDUCACIONALES».

Para el profesor de inglés, Marcelo Ramírez, su vínculo con la enseñanza comenzó cuando -siendo estudiante de Ingeniería Comercial de la Universidad Austral de Chile- llegó a la conclusión de que esa carrera no era lo suyo, y que lo que le gustaba era enseñar. Optó entonces por la docencia y el inglés, porque “el inglés es el futuro”, argumento que ofreció a sus entonces sorprendidos padres, y que sostiene hasta hoy.

Desde hace un año es parte de Blas Pascal School, impartiendo clases de inglés a estudiantes de primer ciclo, y además es Profesor Jefe de un Octavo Básico. Se autodefine como un profesor “exigente”, pero a la vez es flexible ya que su preocupación e interés principal es que sus alumnos logren aprendizajes efectivos. “Es innegable la necesidad del idioma, sobre todo en el área profesional, y es una excelente herramienta de postulación a nuevos trabajos, sobre todo en el área técnica, ya que se requiere de comprensión de lenguaje técnico en inglés, para saber, por ejemplo, cómo usar un determinado equipo, qué puedo hacer y qué no”.

Y en ese contexto, señala que “la ventaja que tiene el programa de inglés del colegio es que tiene hartas horas, y se trabaja con un material de excelente calidad”, agregando que el aprendizaje se hace más fácil para los alumnos del primer ciclo porque a esa edad están mejor diseñados para aprender y, por tanto, muestran una mejor predisposición al aprendizaje, lo que significa que también una mejor capacidad para retener lo aprendido.

Una de sus grandes aspiraciones como docente de inglés en Blas Pascal School es “que los alumnos no le tengan miedo al inglés”. No existe el inglés fácil o el inglés difícil. El inglés es fácil, lo difícil es mantener los niveles bajos de frustración, y para eso hay que enseñarles a enfrentar el inglés, con herramientas sicológicas y emocionales. Ver bien qué tipo de evaluaciones utilizar, esperar al estudiante en su proceso de aprendizaje, estimularlo. En inglés deber ser motivante, estimulante y bajar los niveles de frustración”.

“Las dificultades de aprendizaje que presenta un alumno pueden ser biológicas, en las que se necesita un apoyo de expertos (médicos), o sicológicas, y en algunos casos sus dificultades de aprendizaje les producen frustraciones. A medida que van avanzando en edad los alumnos se ponen más sociales, y al volverse más sociales, se exponen a los peligros de la sociedad, y dentro de ellos está el consumo de sustancias legales e ilegales. Legales porque existen en venta formal como el alcohol y el cigarro, e ilegales porque existe una venta informal a la que lamentablemente ellos también pueden acceder”.

En ese contexto fue que -con el apoyo del establecimiento- se inscribió en el curso Prevención del Consumo de Alcohol y otras Drogas en Establecimientos Educacionales, impartido por el realizado por el Servicio Nacional para la Prevención y Rehabilitación del Consumo de Drogas y Alcohol (SENDA) y el Centro de Perfeccionamiento, Experimentación e Investigaciones Pedagógicas (CPEIP), durante el año 2019, y que lo habilita para trabajar y orientar este tipo de problemáticas.

Respecto de su motivación personal para tomar el curso señaló que “el consumo de alcohol, cigarrillos, o drogas, e incluyendo otros dentro de los que podrían estar ciertos alimentos no saludables, inciden negativamente en la capacidad de atención, memoria y por ende en el aprendizaje, y si éste se  ve afectado negativamente producto de un elemento externo que no es el biológico, entonces nosotros como profesores debemos tomar alguna medida precautoria  que permita por ejemplo anticipar, identificar o incluso resolver este problema”.

Con respecto a los alcances del curso y su aplicabilidad señaló que éste “muestra no solo los datos que respaldan la necesidad de este tipo de programas, sino que además te presenta estrategias de trabajo con el colegio, básicamente cómo podríamos nosotros utilizar esta información para generar un proyecto de mejora en este ámbito”, en caso de ser necesario.

Agregó que “no es mi asignatura resolver problemas de drogas, pero tener toda la información posible respecto a esto, ser capaz de explicárselo tanto a un apoderado como al mismo alumno, aunque no sea a todos, pero a la mayoría…Todo alumno que yo alejo o rescato de este problema es una batalla ganada. ¿Por qué?, porque yo no soy el papá ni el responsable del niño fuera del establecimiento, pero si puedo aportar desde dentro del establecimiento para que fuera de éste el alumno tenga una conducta más apropiada según su edad, entonces estoy aportando a salvar. Es un acto que, para mí, es parte de la transversalidad de la educación».