RELATO: “Si te atreves a enseñar, no dejes de aprender» – (John Cotton Dana)

Un relato acerca de la transformación de la comunidad educativa en tiempos de pandemia.

La comunidad educativa a nivel global se ha visto protagonista de una escena inaudita ante una vorágine de dificultades que se asocian a la complejidad que supone aprender y enseñar desde casa en tiempos de pandemia. Los integrantes de diversas instituciones educativas han experimentado de primera fuente los cambios que arrastra el nuevo proceso de aprendizaje-enseñanza que se ha desencadenado a raíz de la nueva situación global que enfrentamos.

            Es en este sentido que los distintos establecimientos se van visto en la urgencia de buscar soluciones efectivas para propiciar de la mejor manera posible el derecho a la educación. Es precisamente dentro de este marco donde nace esta breve reflexión.

            Con la llegada del virus COVID-19 en nuestro país pudimos constatar que una realidad que parecía ser ajena a la nuestra estaba más cerca de lo que pensábamos. Comenzamos a ser protagonistas de este nuevo escenario mundial, nos integramos a las estadísticas internacionales y cada realidad local fue tomando consciencia de la relevancia que tenía la insignia “quédate en casa”.

            Cuando comenzamos a impartir clases online el escenario se mostraba favorecedor en términos de que parecía ser un proceso transitorio y solo buscábamos mitigar el ausentismo escolar, evitando atrasarnos en el cumplimiento del currículum determinado para cada nivel. Sin embargo, el contexto se transformó mucho más allá de lo esperado empujándonos a tomar medidas, inclusive algunas desesperadas, pero bien pensadas.

            Es así como al ser conscientes de que el retorno a clases sería –y se visualiza aún- como una posibilidad remota, nos vimos en la urgencia de transformar nuestra comunidad educativa dirigiendo nuestra mirada y esfuerzos colectivos en pos de evolucionar hacia lo que la realidad demanda.

            Iniciar una comunidad educativa virtual supuso un desafío arduo ya que tuvimos que reaccionar rápidamente ante la contingencia. Existe un gran número de profesionales que sin manejar a cabalidad la amplia gama de herramientas tecnológicas que se requieren en estas instancias tuvo que autocapacitarse en tiempo récord para poder responder a lo que la nueva realidad le exigía. Asimismo, nos encontramos con el desafío de que la nueva generación de “nativos digitales” tiene facilidades para desenvolverse en algunos medios, principalmente en el uso de Redes Sociales, pero desconocía el manejo de las herramientas necesarias para participar activa y regularmente. O bien, la situación era más compleja y muchos de ellos no contaban siquiera con los medios para recibir educación virtual, lo que representa a la vez, un nuevo reto que debíamos superar.

            Con todos estos antecedentes fue especialmente relevante generar instancias de diálogo entre docentes que permitieran la evolución de nuestra institución hacia una comunidad educativa online que se adapte a las necesidades reales de nuestros estudiantes y mantenga la calidad que nos distingue.

            Es así como diariamente, durante una hora, comenzamos a reunirnos. Al principio se debía a la gran cantidad de información que circulaba que era necesario compartir. Empero, a medida que la contingencia se iba transformando en una nueva realidad el diálogo se tornó cada vez más profundo y focalizado hacia lo que queríamos lograr como institución educativa. La intimidad del hogar en la que nos encontramos ha sido un actor principal ya que ha ofrecido un discurso cálido, honesto y respetuoso entre pares, nos ha permitido conocernos, escucharnos y ver lo que hay detrás del otro, ofreciendo así la oportunidad de convertirnos en un equipo de trabajo, en sentido real y genérico de lo que significa actuar como equipo, de manera sinérgica y apuntando hacia un mismo objetivo.

            El reunirnos en estos nuevos espacios virtuales ha sido equivalente a “sentarnos en una gran mesa” a dialogar, escucharnos, debatir y llegar a acuerdos que van transformando nuestra comunidad. Es así como hemos descubierto una serie de ideas que sientan las bases fundamentales para construir nuestro Colegio on-line.    

            En primer lugar, hemos llegado a comprender que la realización de clases virtuales dista enormemente de las presenciales y eso no debe convertirse necesariamente en un problema. Esta realidad nos ha empujado a replanificar, repensar nuestras metodologías de aprendizaje-enseñanza y por supuesto, optimizar nuestros tiempos para lograr que nuestros estudiantes aprendan. Asimismo, nos ha enseñado a no ser ambiciosos en términos de cobertura curricular, sino que hemos aprendido que calidad supera enormemente a cantidad, lo que se ha visto respaldado por el documento de Priorización Curricular que fijó el Ministerio de Educación.

            En segundo lugar, hemos llegado ver la relevancia que tiene el rol protagónico del estudiante como gestor de su aprendizaje, y el papel paralelo del docente como su guía en el proceso. Esto se debe a que el educando se ha encontrado en la necesidad inminente de desarrollar su autonomía para poder participar eficazmente. Esto no ha sido una labor fácil ya que ha significado “dejar ir” el rol paternalista del docente y asumir realmente el de guía. Requiere visualizar los errores de los alumnos como una instancia de aprendizaje y a la vez, instalar la retroalimentación como un elemento fundamental en el proceso de aprendizaje-enseñanza que permitirá al estudiante una mejora progresiva. Es por esto que, hemos entendido que la evaluación debe funcionar como un elemento que facilite el monitoreo y la retroalimentación. Por lo tanto, debe ser conocida por el estudiante para poder tomar consciencia de su progreso.

            En tercer lugar, el diálogo entre pares nos ha ayudado a determinar que es esencial poder reconocer el perfil del estudiante que educamos, identificar sus cualidades, el entorno biopsicosocial en el que se inserta, sus dificultades, fortalezas y grado de autonomía. Con esta valiosa información el docente podrá preparar eficazmente el aprendizaje remoto, crear nuevas estrategias de aprendizaje o adaptar su metodología al escenario que enfrenta, diversificando su didáctica e instrumentos de evaluación.

            Junto a lo anterior, creemos firmemente que es indispensable contar con el apoyo de la familia para poder triunfar en la educación virtual, puesto que serán los apoderados y cuidadores quienes supervisen de manera directa el cumplimiento de las labores que debe realizar su pupilo, dotándole a la vez de la confianza necesaria para que el estudiante pueda desarrollar de manera paulatina la autonomía que lo lleva a ser real protagonista y gestor de su aprendizaje. Para ello deben existir canales de comunicación accesibles y efectivos entre docentes y padres que permitan el flujo de información y la oportuna toma de decisiones.

            Hemos determinado también que otro factor elemental en la construcción de una comunidad educativa virtual es el constante perfeccionamiento y la autocapacitación del docente en las materias que conciernen a la educación a distancia. Esto se refiere a que el perfil del docente de nuestra institución debe apuntar a un profesional que “si se atreve a enseñar, no debe dejar de aprender”. Es decir, deberá buscar constantemente nuevas estrategias didácticas, metodologías de aprendizaje-enseñanza y mecanismos de evaluación que se adapten a las reales necesidades educativas actuales, guiando así a sus estudiantes hacia un aprendizaje significativo y cargado de sentido.

            Una última idea que merece ser compartida, es que hemos detectado la urgente necesidad de humanizar el proceso de educación a distancia. Esto se refiere a buscar espacios de interacción entre los diferentes integrantes del establecimiento que emulen, en parte, la participación en espacios que convierten a la institución en una comunidad, tales como actos, celebraciones, concursos, talleres, etc. Todo este tipo de instancias, creemos, ayudarán a generar un sentido de pertenencia institucional, y a la vez, evitará que se pierda la cohesión que nos caracteriza.

            Estamos plenamente conscientes de que aún hay mucho por hacer, pero también sabemos que nuestra comunidad se encuentra abierta al diálogo y a la cooperación. Y por supuesto, nos encontramos en la constante búsqueda del perfeccionamiento ya que nos atrevimos a enseñar, entonces, no dejaremos de aprender.